Esta mascarilla facial está especialmente formulada para pieles mixtas y grasas. Su acción purificante elimina impurezas, limpia profundamente los poros y ayuda a regular la producción de sebo, dejando la piel con sensación de frescura y equilibrio.
Gracias a sus activos calmantes y reguladores, esta mascarilla matifica sin resecar, aporta confort y mejora visiblemente la textura de la piel. Con un uso regular, ayuda a mantener un cutis uniforme, saludable y con menos brillos.
Ingredientes Principales:
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Arcilla blanca y caolín: Absorben el exceso de sebo y eliminan impurezas, dejando la piel fresca y limpia.
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Extracto de hamamelis: Astringente natural que ayuda a refinar los poros y controlar el brillo.
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Extracto de Bardana: Purificante y calmante, contribuye a mejorar la textura de la piel y prevenir imperfecciones.
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Niacinamida: Regula la producción de sebo, mejora la uniformidad del tono y fortalece la barrera cutánea.
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Aloe Vera: Calma, refresca e hidrata ligeramente la piel durante el tratamiento.
Aplicar una capa uniforme sobre la piel limpia, evitando el contorno de ojos y labios. Dejar actuar 5–10 minutos y aclarar con agua tibia. Puede usarse 1–2 veces por semana según necesidades de la piel.



